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Isla del terror

Es viernes, noche de estrenos de verano en la pantalla grande y de reestrenos en la pantalla chica, porque unas vacaciones escolares sin cine de género no son vacaciones. Hoy quiero reseñar una de mis películas favoritas desde que la vi siendo niño. Póngase cómodos porque la mitosis radiactiva de formas vida no basadas en el carbono, va a empezar.

Dirigida por Terence Fisher, protagonizada por Peter Cushing y Eduard Judd, nos sitúa en una remota isla de Irlanda, donde un grupo de investigadores liderados por el Dr. Phillips, busca la cura del cáncer estimulando una membrana celular con radiación y trifosfato de adenosín, pero algo sale mal y cuando escuchemos los ecos reverberante en la campiña, sabremos que la curiosidad mató al gato, con “gato” me refiero a un vecino del pueblo que apenas si tuvo tiempo en pantalla. Debido a que el alguacil local encuentra su cuerpo convertido en un amasijo de piel y fluidos, pero sin huesos, el Dr. Landers (médico local) manda llamar a los doctores Stanley (Patólogo) y West (Osteólogo / Bon Vivant) para resolver el misterio junto a la socialité Toni Merrill. Después de una segunda autopsia, encuentran curiosas punciones en la piel del fiambre, así como la ausencia de fosfato de calcio en este. Para continuar la investigación en un laboratorio mejor equipado, deciden visitar la siniestra mansión donde el equipo de oncólogos está trabajando, solo para descubrirlos completamente deshuesados en el interior.

Un granjero local descubre a su caballo en las mismas condiciones y avisa al alguacil, que también acude a la mansión, solo para llegar a tiempo a su cita con la muerte, bajo el tentáculo de la criatura responsable de la fatal absorción de calcio. La inquietud de los lugareños ante la hermeticidad del Dr. Landers hace que el problema escale hasta el alcalde Campbells, a quien le informan que los oncólogos estaban trabajando en una forma de vida artificial que hiciera las funciones de macrófago con las células cancerosas, y que escapó del laboratorio. Tras el macabro informe, Toni no quiere quedarse sola y acompaña a los médicos a examinar el cadáver del caballo, quedándose en el automóvil. Al inconfundible sonido que emiten las criaturas, llegamos a la mitad de la cinta viendo junto a la chica la parte inferior de una de las criaturas, mientras se desliza viscosamente por la parte posterior del vehículo. Para cuando regresen al laboratorio, las criaturas que aterrorizan la isla serán vistas en todo su protoplásmico esplendor de bajo presupuesto.

Aunque haya sido filmada hace 60 años, el ritmo de la cinta es ágil, no hay una sola escena que no aporte a la historia, los momentos de tensión van sucedidos del mismo grado de diálogo explicativo que tendríamos en una breve visita al médico y la mezcla de ciencia ficción con terror pondría a esta cinta al nivel de un tecno-thriller digno de Michael Crichton. Tanto los efectos especiales como el coloreado Eastman completan la inigualable experiencia de las películas de aquella década, en las que se consagraron muchas de las leyendas del cine fantástico anglosajón.

 
 
 

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Est. 2012 Círculo Lovecraftiano & Horror

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