Javier Jiménez Barco

Actualizado: mar 31

Entrevista a Javier Jiménez Barco.

Escritor, editor, ensayista, traductor, estudioso Lovecraftiano / Howardiano por excelencia. Realizada por Rogelio Cessario, para el Círculo Lovecraftiano&Horror.

CL&H – Estimado Javier es un gusto que nos hayas permitido realizarte esta entrevista para que el Círculo Lovecraftiano & Horror pueda conocer más de tu obra y trabajos.


JJB – Muchas gracias a ti por esta oportunidad.


CL&H – Para iniciar debemos saber de tu persona, ¿dónde fueron los inicios de Javier?


JJB – Nací y he vivido en Madrid durante algo más de medio siglo. Bueno, en principio, jamás se me pasó por la cabeza que terminaría dedicándome a esto, aunque alguna pista al respecto debieron tener mis padres, porque un día, cuando solo tenía tres años, mis padres descubrieron que sabía leer. Nunca hemos sabido cómo diablos aprendí. Sencillamente, un buen día me puse a leer los letreros de la calle, ante el asombro de mis padres. No obstante, dado que el dibujo, el diseño y las matemáticas parecían ser mi fuerte, acabé estudiando la carrera de Arquitectura Técnica, que hoy en día ha pasado a llamarse Ingeniería de la Construcción. Mi familia era muy humilde, pero muy apasionada por la cultura. En casa de mis padres había (y sigue habiendo) más de una decena de millar de libros. Y supongo que, sin saberlo, me eduqué disfrutando de la lectura como fuente de ocio y placer.



CL&H – Viendo tu historial literario uno pensaría que desde pequeño tuviste un gusto definido y marcado por la literatura popular (ciencia ficción, terror, etc.) ¿Cómo fue ese punto de ruptura donde te quedaste enamorado de este tipo de literatura?


JJB – Siempre leí de todo. Probé toda clase de géneros, incluyendo el noir, la aventura clásica, la novela histórica… Al final, tras leer mucha literatura mainstream, descubrí que la literatura de género (fuera éste el que fuera), era la que más me satisfacía. Y, como quiera que siempre he considerado la lectura como una fuente de disfrute, me concentré en aquello que más me hacía disfrutar. Aunque mis primeras lecturas, con cuatro años, fueron los libros de los Cinco, de Enid Blyton; fue la novela negra, con la que empecé a disfrutar al comienzo de mi adolescencia, la que me hizo darme cuenta de que lo mío era la literatura de género. A la novela negra le siguió la ciencia ficción, y después la fantasía. Así que supongo que estoy en deuda con Hammett y Chandler. Y también con mi padre. El hombre recordaba con nostalgia las novelas de La Sombra y Doc Savage que había leído en su infancia gracias a las ediciones de Molino, y para hacerle un regalo sorpresa, comencé a buscar esas novelillas en librerías de viejo. Antes de poder darme cuenta, la literatura de la era pulp se había convertido en mi nueva obsesión, y 30 años después, todavía lo es.


CL&H – ¿Cómo fue tu primer contacto con la literatura del horror cósmico o en su caso del maestro HPL?


JJB – No fue nada poco común, pues seguramente somos miles los que comenzamos así. Mi primer contacto con el genio de Providence fue gracias a la antología de Llopis de “Los Mitos de Cthulhu” de Alianza Editorial. Seguramente, junto con “1.080 recetas de cocina” de Simone Ortega, sea el libro que más veces ha reeditado Alianza en toda su historia. En mi caso, conseguí el libro en casa de un tío materno, cuya biblioteca era también bastante surtida. Tras devorarlo, (al libro, no a mi pobre tío), busqué en mi propia casa, y descubrí que mis padres tenían “El caso de Charles Dexter Ward” en su edición de Caralt. Y ya no pude parar.


CL&H – ¿Cómo te iniciaste en los otros géneros? ¿Qué autor te cautivó en tu juventud?


JJB – Como he dicho, con el noir tuve suerte, pues comencé con Hammett y Chandler. Otro tanto puedo decir con el horror. Poe y Lovecraft son un excelente punto de partida. En la fantasía me inicié con la mítica primera edición de Minotauro de “El Señor de los Anillos” en tres tomos. Luego descubrí los comics de Conan (los cuales me engancharon tanto al comic en general, como a Conan en particular) y de ellos pasé a buscar a Conan en su medio original, y así descubrí la absorbente prosa de Robert E. Howard. Solo con la Ciencia Ficción tuve mala suerte. Sin saber por dónde empezar, comencé por Asimov, pues parecía el más popular, pero, a pesar de su gran amenidad, no encontré en él ese sentido de la maravilla que ansiaba en mi mente adolescente. Para eso tuve que descubrir, años después, a Jack Williamson o incluso a Bradbury. Y cuando al fin leí el primer libro de John Carter de Marte y el “Dune” de Herbert, supe que, aún con sus evidentes diferencias, había encontrado el tipo de Ciencia Ficción que me gustaba.


CL&H – ¿Cómo fueron los inicios de tu labor literaria?


JJB – En parte por accidente, en parte por amor al arte. Yo había traducido y escrito algo desde mi adolescencia, pero a finales de los 90, en los comienzos de internet, comencé a buscar todo cuanto pudiera encontrar sobre la literatura pulp. Descubrí que una infinidad de aficionados estadounidenses habían montado una tremenda comunidad sobre literatura pulp en aquella internet que comenzaba a nacer. Al menos como punto de partida, resultaba reconfortante ver que su generosidad iba a permitirnos a muchos poder documentarnos o incluso tener acceso a ciertas obras que, hasta el momento, parecían inaccesibles. También internet me permitió comprar cientos y cientos de pulps en E-bay a libreros y particulares estadounidenses. Fue una revolución cultural a nivel global, antes de que todo se desmadrara un poco. Pero en español no había ni una sola página web dedicada a ese tipo de literatura. Se me ocurrió entonces crear “La página de los pulps”, con un foro, “El foro de los pulps”. A la página fui subiendo artículos y traducciones propias y desde el principio la gente respondió con generosidad, ofreciendo también su propio trabajo. En esa época, la gente no se movía tanto por un tema narcisista como por colaborar a un interés común. A partir de ahí comencé a recibir invitaciones de editoriales para colaborar en diferentes revistas, como Galaxia o Lovecraft Magazine y, años después, acabé montando Barsoom junto con unos pocos compañeros de la página, cuyas vidas, con el tiempo, les fueron haciendo imposible seguir en la editorial.


CL&H –Se te considera un estudioso Lovecraftiano / Howardiano. ¿Cómo nació este gusto por saber más allá de una lectura de sus historias para llegar a analizarlas y conocer más profundamente de ellos y su obra?


JJB – Supongo que soy del tipo obsesivo. Cuando me apasiono por algo, no puedo quedarme en la superficie, necesito saberlo todo. Es decir, se trata de una actitud absolutamente egoísta (al menos en su inicio), que nace del amor hacia aquello que leo. Por ejemplo, en mi adolescencia, tuve una etapa de pasión por la novela artúrica. Necesitaba leerlo todo, y si no estaba traducido al español y si tenía que traducirlo yo del inglés o el francés antiguo, pues lo hacía. Para mí. Porque necesitaba leerlo y tenerlo. Con Lovecraft y Howard me sucede algo parecido. ¿Cómo quedarse en lo conocido, o en lo ampliamente editado, cuando, a lo mejor, existen decenas o incluso cientos de piezas desconocidas? Aunque sea en cartas, en fragmentos descartados… qué sé yo. ¿Cómo renunciar a esa posible maravilla? ¿Cómo fiarse de lo que decían los editores, que alegaban que “no había más” o que, lo que había, “no merecía la pena”? ¿Y si no era así? ¿Y si algunos fragmentos o piezas apenas conocidas, completaban de algún modo alguna saga importante que, hasta el momento, se había editado siempre incompleta? Uno no puede quedarse de brazos cruzados ante esa posibilidad.


Curiosamente, esa obsesión por conseguir y ofrecer todo lo que hay, en una edición lo más completa y concienzuda posible, es lo que ha permitido que Barsoom se haya ganado, con los años, un grupo de lectores fieles. De modo que, lo que en un principio nació como una necesidad egoísta por conocer y recopilar, al compartirlo, se ha convertido en algo positivo y muy agradecido por mucha gente.



CL&H –¿Cuántas obras has elaborado al respecto?


JJB – Uf, literalmente cientos de artículos en diferentes revistas, y también decenas, o puede que también cientos de prólogos para diferentes libros. Algunos los he ido ampliando y recopilando en diferentes libros, como “Weird Tales y el pulp de fantasía y terror”, o “La Ciencia Ficción en los pulp”, que está a punto de aparecer. Otros los he escrito exprofeso, como un volumen para Diábolo Ediciones, que debería de aparecer en unos meses, o una antología razonada y comentada de textos autobiográficos de Robert E. Howard, que realicé hace un par de años para Gasmask editor. Una pequeña muestra (aunque no exhaustiva) de lo que he ido escribiendo o traduciendo en estos últimos veinte años puede verse en la página de la Tercera Fundación, en este enlace:

https://tercerafundacion.net/biblioteca/ver/persona/3219


CL&H –¿A qué crees que se debe que la obra Lovecraftiana y Howardiana siga valorándose hoy en día?


JJB – Creo que tanto uno como otro ejercieron una influencia fundamental en sus respectivos géneros. Crearon escuela. Cuando alguien hace algo lo bastante impactante como para que mucha gente quiera imitarle u homenajearle, es que ese “algo” lo ha hecho muy bien. Y Lovecraft y Howard, en sus respectivos estilos, fueron no solo pioneros, sino maestros. Cada uno supo insuflar en sus respectivos subgéneros una inyección de energía tan brutal, tan desbordante, que inspiraron a decenas, y después a cientos, de imitadores. Hoy en día, la prosa de Lovecraft puede resultar difícil a algunos, pero sus conceptos siguen resultando tan impactantes como el primer día. En eso, entre otras cosas, consiste ser un clásico. En cuanto a Howard, la tremenda frescura de su narrativa no ha perdido un ápice de fuerza desde que fuera escrita hace 90 años. Otro clásico.


CL&H – ¿Es muy laborioso el trabajo de traductor con la literatura de terror o ciencia ficción? El hecho de plasmar una palabra o un concepto diferente o completamente ajeno al idioma nativo debe implicar un esfuerzo extra.


JJB – Es una tarea fascinante, pero también puede ser mentalmente agotadora. Hay autores que entran directamente a tu corteza cerebral y cuya traducción resulta prácticamente automática. Burroughs, por ejemplo, posee una limpieza y una nitidez que podríamos decir que se traducen solas. Durante muchos años, sus primeros traductores le adornaron en exceso, añadiendo una serie de florituras que no estaban allí en el original. Pero la base de su éxito está, precisamente, en su sencillez. En cuanto a Robert E. Howard, es un autor en el que, de verdad, te tienes que meter. Tienes que sentir su lírica, la poesía de su prosa, porque si no, la traducción resultante puede terminar careciendo de alma, aun siendo correcta y leyéndose con agrado. Con Lovecraft entramos ya en aguas más farragosas, pues sus excesos descriptivos pueden acabar resultando agotadores, no ya solo para el lector, sino también, y sobre todo, para su traductor, y no digamos cuando el traductor se enfrenta a un autor que es muy dado a refranes y frases hechas intraducibles (Poul Anderson es muy dado a eso) o a escribir directamente con slang en los diálogos de algunos personajes (Seabury Quinn emplea muchísimo slang en sus personajes irlandeses, e incluso el propio Lovecraft recurrió a él en “La sombra sobre Innsmouth”). Al final, el traductor siempre acaba encontrándose con un párrafo que le deja bloqueado varias horas, o incluso días. Hasta el momento puedes haber llevado un ritmo de traducción más que satisfactorio, pero de repente… ¡zas! Te topas con ese párrafo sin sentido, con esa expresión intraducible, y te bloqueas. Hay que ser muy paciente, muy testarudo y muy constante.


CL&H – Actualmente te vemos en la labor de editor-traductor de las editoriales Barsoom/Costas de Carcosa. ¿Qué te dio por iniciar este esfuerzo tan grande?


JJB – Barsoom nació hace 15 años en una reunión de amigos de “La página de los pulps”. Tras una buena cantidad de cervezas, estábamos lamentándonos de que cierta editorial robaba las traducciones de nuestra página web y las publicaba firmadas por otra persona, y comentamos que, hasta que algo no sale en papel, editado en condiciones, no se respeta. Pocos meses después, en las navidades de ese año, saqué el primer número de la revista Barsoom, y unos pocos meses después, el primer libro. Desde entonces, no he sido capaz de parar. En cuanto a Costas de Carcosa, es una iniciativa más reciente, de hace cinco años. Nació como una alianza con los jóvenes editores de Pulpture, pues “Costas de Carcosa” es una suerte de crossover editorial entre Barsoom y Pulpture. Nace de una mutua conveniencia. A los editores de Pulpture les sirve para sacar material clásico, accediendo al público habitual de Barsoom, y a mí me sirve para dar salida a una gran parte de material que, bien por su menor extensión, bien porque, literalmente, no tengo tiempo, mantenía en espera desde hacía años.


CL&H – ¿Qué representa para ti la literatura Pulp?


JJB – No comparto la opinión de que exista exactamente algo así. Existe una literatura popular norteamericana, típica de los años 20 a 50 y que, principalmente, se publicó, al menos en un inicio, en revistas de diversos formatos, ya fueran pulp o slick. Pero la variedad estilística y cualitativa de todo ese material es tan amplia que me resulta difícil afirmar que todo ello tenga algo en común, como no fuera su época o su forma de edición. Creo que, en general, es un descomunal conjunto de literatura que nació en una época en la que leer era una de las principales fuentes de ocio de la población y en la que, por lo tanto, existía una industria para satisfacer esa demanda. En esa prolífica vorágine de autores y obras hubo mucho que es mejor olvidar, pero también hubo mucho, muchísimo, que es brillante y que no puede, no debe, caer en el olvido. Muchos de los actuales géneros literarios nacieron o se asentaron definitivamente en esa época y gracias a esa industria norteamericana de literatura popular. El impacto que tuvieron esas revistas fue mucho mayor que el de las dime novelsy los folletines, a comienzos del Siglo XX, o el de las Men’s Magazines, en los años 60. En esos años 20-50, en los pulps y slicks de esa época, hay concentrado un tesoro que no podemos permitirnos perder.



CL&H –Ha tenido un auge muy grande en cuanto a la revaloración de este género literario, en el ámbito editorial e incluso en el mercado de los juegos de rol. ¿Qué opinas al respecto?


JJB – Creo que ciertos tipos de literatura viven ciclos de bonanza y declive, y que vuelven a subir cada cierto tiempo debido a ciertos hitos puntuales. En los años 60-70, en Estados Unidos, existió un revival de Lovecraft, Howard y lo weird en general, gracias a la edición pirata en paperback de “El Señor de los Anillos”. En los años 80, los juegos de rol impulsaron a muchísima gente a meterse en ese tipo de literatura. Hoy en día, los medios audiovisuales cumplen un propósito similar. Las películas de Harry Potter han animado a leer a mucha gente, y otro tanto se puede decir de algunas series, como “Juego de Tronos”. Supongo que cada época cuenta con su chispa que vuelve a insuflar vida en la literatura outréo fantástica, espoleando el interés del público general. En cuanto a la influencia de la literatura de la era pulp en los juegos de rol, creo que se debe, precisamente, a la fecundidad del pulp en cuanto a literatura de género. Tanto si vas a echar una partida de ciencia ficción, o de terror, o de fantasía, o incluso de espías, la literatura de la era pulp te ofrece todo cuanto necesitas. Allí está todo, o casi todo.


No queda más que agradecer el tiempo para esta entrevista. Asimismo, debemos recordar que se pueden conseguir los títulos de las editoriales Barsoom/Costas de Carcosa (una maravilla de la era pulp en su más alto nivel, con autores como Edgar Rice Burroughs, H. P. Lovecraft, Leigh Brackett, Poul Anderson, Abraham Merrit y C. L. Moore entre otros) en las siguiente librerías:


La Boutique de Zothique (Barsoom en el bucador).


tienda.cyberdark.net (buscar Barsoom/Costas de Carcosa).