Octubre de leyenda (3/10): Martín Garatuza
Circulo Lovecraftiano y Horror se enorgullece en presentar esta sección dedicada a rescatar leyendas del México colonial adaptadas en comic, en vísperas de Halloween / Día de los Muertos. Todas las leyendas aquí presentadas fueron publicadas en la colección “Tradiciones y Leyendas de la Colonia”, impresa de forma semanal por Ediciones Latinoamericanas, entre 1963 y 1983, con posteriores reediciones que llegaron hasta mediados de los noventas. Este título es considerado uno de los mejores del género en México, tanto por los argumentos como por el arte en portada e interiores, y arropó entre sus filas a los mejores artistas de la época.

EPISODIO 3: “MARTIN GARATUZA”
Qué tan grande puede ser una red de mentiras? Cuántas aventuras tiene un maestro del engaño y la mentira?
Esta historia comienza en una iglesia, donde un hombre llamado Martín Garatuza simulaba ser un sacerdote que preside la sagrada misa. Martín era un pillo engañoso y hábil, que se hacia pasar por el cura de esa parroquia por meses, dando misas atípicas, extrañas, incompletas. La gente se daba cuenta de la rareza en sus actos, de que no tenia un orden establecido, e incluso en ocasiones se le olvidaba pedir la limosna, pero el carisma de Garatuza y su habilidad para causar ternura hacían que los parroquianos pasaran por alto su desorganización en el evento.
Nervioso, nuestro protagonista solo quería terminar la misa, tomar las limosnas e irse de ahí, pero entonces, una hermosa jovencita interrumpe al padre: debe confesar un pecado inmediatamente. El padre, con desgano, accede a oír sus palabras. La joven descarga su pena con el sacerdote: ¡tiene un amante! Martin sonríe, sabe que ella es vulnerable y planea sacar provecho de la culpa que la corroe. Le comenta que “las penas de amor difícilmente sabe castigarlas el cielo”, para después indagar de las edades de los involucrados: el esposo de la joven es anciano, 70años; pero su amante tiene solo treinta. Entonces, de la nada, la absolve de pecado: “joven que esta casada y tiene marido viejo, de antemano perdonada”. Además de omitirle el castigo, le aconseja: “cautela hija mía, cautela y paciencia, para aguardar la bendita hora de la muerte de vuestro anciano esposo”. Ante tal resolución y consejería, la joven se emociona, le regala un saco de oro en agradecimiento y ambos dejan la iglesia, cada quien por un camino distinto.
Y es que en ocasiones el destino parece favorecer a los tramposos. Luego de esta fechoría, Garatuza se encamina hacia Toluca, ahora disfrazado de caballero, y encuentra a un anciano triste porque sus cerdos están enfermos. Ante tal oportunidad, finge ser un especialista en salud porcina y lo convence de que los cerdos se contagiaron de algo que se soluciona cortando las orejas y los rabos. Proceden a tal cirugía veterinaria y Garatuza parte del sitio con un saco lleno de colas y orejas, no sin antes haber gozado de una copiosa comilona y su respectivo maridaje con vino, en pago por sus servicios. En el camino, piensa acerca del provecho que puede sacar de esas partes de los cerdos y atina al siguiente engaño: enterrarlos en lodo.
Su ingenio fue tal que logró acomodar las piezas de manera que pareciera que el cerdo completo estaba hundido en el fango, y con esto logró convencer a unos paseantes de que tenía todo su rebaño atrapado ahí. Martín, ágil engañador, les comenta que traerá a alguien que le ayudará a sacar a los puercos de ahí, pero antes debe llegar a la ciudad y eso suena como una tarea laboriosa, o eso comentan los paseantes. Martín les vende la idea de que ellos podrían sacar los cerdos y quedárselos, ahorrándole así el viaje y regreso a esa zona lodosa. Entonces, para no perder su fortuna porcina, sucede lo impensable: ¡les vende los cerdos! Garatuza cobra 10 duros (¿pesos?) por cabeza, y deja el sitio antes de que los nuevos dueños intenten sacar a los cochinitos.
Y antes de llegar a su destino, retoma su disfraz favorito, el de sacerdote, con idea de instalarse en una nueva parroquia. Previo a su nuevo ejercicio eclesiástico, se acerca a un mesón, para satisfacer su hambre con una generosa cena y bastante vino. Embriagado, deja el mesón en busca de una moza para pasar la noche, y su suerte de nuevo lo acompaña: una hermosa dama, con un velo en el rostro, lo invita a sus aposentos a pasar un buen rato.
Martin sigue a la dama, y ella le confiesa que lo requiere para una labor. Él, intrigado, acepta la misión si su pago es el placer carnal de su compañía. La mujer le indica a Martin que será acreedor a un gran tesoro si primero cumple tres requisitos: debe confesarse, llevar dos candeleros de plata a la Virgen del Pilar, y rezar un rosario completo ante la tumba de Doña Leonor de Ocaña. Obviamente no sigue sus instrucciones y la convence de cumplir su pago antes de que él realice sus tareas y ambos pasan a la habitación de la dama.
A la mañana siguiente, Martín abre los ojos y trata de despertar a su compañera ocasional, solo para darse cuenta que había dormido con un cadáver: ¡la dama estaba muerta! Aterrorizado, sale de la casa en ruinas gritando, y es interceptado por otros paseantes, que lo interrogan y a gritos confirma que compartió el lecho con un cuerpo sin vida. Luego, desaparece corriendo, intentando dejar atrás lo vivido entre copas. Y es lógico pensar que este suceso cambiaría la vida de Martín, pero no fue así. Siguió su vida de aventuras ventajosas, engaños y mentiras, eso si, siempre muy cauteloso al recibir la invitación de una mujer para que le haga compañía.
Y así termina esta historia, con un engañador engañado, un borracho necrófilo que tuvo la peor resaca de su vida.
DATA:
Tradiciones y Leyendas de la Colonia #77 “Martin Garatuza”
Fecha: 10de diciembre de 1964
Editorial: Ediciones Latinoamericanas.
Realización: Cristóbal Velasco CRISVEL
Escenografía: Roberto García
Precio: $1ºº
Dr. Cecilio A. Jacobo Gonzalez, The Comic Archaeologist. 2026






Comentarios