EL ESPECIAL DE SATANÁS
- Dr. Cecilio A. Jacobo González

- hace 1 día
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Por: Dr. Cecilio A. Jacobo González, The Comic Archaeologist
El simbolismo satánico se ha utilizado en los cómics de diversas maneras. Desde la década de 1950 encontramos representaciones gráficas de demonios y monstruos infernales en varias colecciones, y autores de todo el mundo han utilizado estas ideas para desarrollar personajes con un toque maligno en sus historias. Incluso los titanes del medio, Marvel Comics y DC Comics, incursionaron en el ocultismo con algunos títulos propios, como “Son of Satan”, “The Legion of Monsters”, “The House of Mystery” y “The House of Secrets”. Sin embargo, existen muy pocos ejemplos de cómics con simbología satánica explícita.
Algunas colecciones hechas en México sí presentaron al demonio como personaje recurrente en las historias: por ejemplo, en los años setenta se publicó una obscura colección llamada “Satanás”, autoeditada, con portadas de Antonio Santillán. En interiores solo presentaron historias terroríficas y no francamente demoníacas, sino más bien burdas interpretaciones del infierno y sus habitantes. Pero hubo una colección muy particular que utilizó símbolos satánicos conocidos en portada, y fue publicada por una de las mayores casas editoriales del país.

En 1989, Editorial Vid publicó una colección titulada “Especial de Satanás”, donde el demonio mismo era el protagonista. Fue publicada en formato de bolsillo, de 14,5 cm x 12,2 cm, con 96 páginas en tono sepia. Este formato era muy popular en aquella época, por lo que los lectores estaban familiarizados con estos libros de forma casi cuadrada. La idea detrás de esta colección era presentar historias autoconclusivas con dos elementos básicos:
Un elemento demoníaco, como invocaciones, asesinatos rituales, historias de vampiros, etcétera;
Y un elemento erótico que las haría únicas entre las historias de terror: no solo se presentaban bellas damiselas en apuros, sino también súcubos, brujas, diablas e incluso la esposa de Satanás hacía una breve aparición, porque, de todas las cosas que el Príncipe de las Tinieblas puede ser, es un hombre casado.

Las historias eran narradas por un demonio, un joven de cabello corto, elegantemente vestido y de modales refinados, conocido como el Doctor Keith Asmael. Ahora bien, Asmael es un demonio también conocido como Flamel, quien en la mitología demoníaca es uno de los entes que huyeron de la Oscuridad cuando el muro entre ellos y el mundo humano se rompió brevemente. Es un demonio que prefiere usar la astucia en lugar de la fuerza. Su imagen tradicional, o como se presenta ante los mortales, es la de un hombre alto y anciano, con ojos felinos, cabeza calva, barba abundante, y orejas ligeramente puntiagudas. Viste una larga túnica negra que parece desprenderse en jirones de oscuridad al tocar el suelo y lleva un collar con una joya de un negro intenso. La apariencia clásica de este demonio se modificó y actualizó para esta versión del cómic, para hacerlo más atractivo. Esta figura demoníaca tiene un estilo más sobrio, narrando la historia de forma tranquila y relajada, casi amigable, muy diplomático y paciente. Al final de cada episodio, pronuncia unas pocas líneas para completar la historia, a modo de epílogo, de una manera no moralizante.

Además de que el demonio es el narrador de esta colección, vemos en la portada un elemento satánico conocido como El Sigilo de Baphomet. Esta imagen es la insignia oficial de la Iglesia de Satán y consta de tres elementos básicos:
1.- Pentagrama invertido: Simboliza la supremacía de la naturaleza, o los cuatro elementos naturales: agua, fuego, tierra y aire, sobre los aspectos espirituales, indicando que todo está regido por leyes naturales.
2.- Símbolos colocados en cada punta de la estrella: Son las letras hebreas "LÁMED", "VAV", "YOD", "TAV" y "NUN-FINAL". Se lee: "לִ וְ יָ תָ ן", y forman la palabra "LVIThN" o Leviatán, leyendo desde el punto más bajo y desde la izquierda.
3.- Rostro de Baphomet: Dentro del pentagrama invertido está la figura de la cabeza de Baphomet. Los dos puntos superiores corresponden a los cuernos, los laterales a las orejas y el inferior al hocico o la barba.
Este símbolo fue diseñado para aparecer en la esquina superior izquierda de los libros, para dejar en claro que se trataba de un cómic satánico. Las letras «Satanas» y «Lilith» también son claramente visibles, ambas en referencia a figuras demoníacas, y la tipografía fue diseñada para destacar entre otras publicaciones.
Las portadas fueron creadas por Manuel Moro Cid (que firma como MORO), y en cada ilustración aparecen mujeres hermosas, junto con rostros deformados, cadáveres putrefactos y todo tipo de demonios. Todo parece indicar que esta serie fue un éxito de ventas en un inicio, a pesar de tener simbolismo satánico en las portadas, y de que México es un país principalmente católico. Quizás las historias diabólicas fueron el principal motivo, o tal vez las impactantes portadas influyeron en este éxito comercial. Poco después, estos símbolos cambiaron arbitrariamente. El primer cambio se produjo en el título: pasó de ser El Especial de Satanás al Especial del Mas Allá, en el número 21. El segundo cambio fue la eliminación del símbolo satánico de Baphomet en el número 26, reemplazándolo por una rosa de los vientos, y también se eliminaron las letras hebreas, que se cambiaron por los símbolos del zodíaco occidental. Tengo dos teorías al respecto: la primera es que, una vez que la publicación ganó notoriedad, los editores cambiaron los símbolos satánicos para hacerla más atractiva a un público más amplio, no sólo para los interesados en el satanismo. La segunda es que quizás se vieron obligados a hacerlo: la censura editorial no es un problema infrecuente en México.
A pesar de estos cambios, las historias seguían presentando esa singular combinación de satanismo y erotismo, misma fórmula que sería replicada hasta el hartazgo en años posteriores por diversas editoriales. Se desconoce el número total de ejemplares publicados, los últimos hallazgos revelan un total de 61 números, sin reimpresiones, y sin esperanzas de una reedicion, ya que la editorial cesó sus publicaciones hace algunos años.
En cuanto a la editorial Vid, podemos hacer varias anotaciones al respecto. Por ejemplo, Editorial Vid existe desde finales de los 50, inicialmente designada como EDAR (Editorial Argumentos) y luego EDPA (Editorial de la Parra). A finales de la década de los 80 cambiaron su designación a Grupo Editorial Vid, y durante toda su trayectoria se ha considerado una de las editoriales más importantes de México en lo que respecta a la publicación de cómics, manga y material de autores mexicanos, ya que sus competidores más fuertes, La Prensa y Novaro, imprimían principalmente versiones mexicanas de cómics estadounidenses. Como se mencionó anteriormente, Editorial Vid siempre buscó contenido local para publicar, y las colecciones de temática de terror eran su especialidad, pero también imprimieron cómics de ciencia ficción, historias de amor y westerns. A finales de los 80, justo cuando se publicaba esta colección, Vid obtuvo los derechos de autor de las traducciones de DC Comics y Marvel Comics, después de que Novedades finalizara la producción. Así que, para sacar el máximo provecho de la licencia, todos los demás proyectos fueron cancelados, incluyendo esta publicación satánica. Solo podemos suponer que, en algún momento, los editores tomaron esta decisión basándose únicamente en especulaciones, esperando tener más ventas con cómics de superhéroes que con historias autóctonas. Y así, sin más, la serie fue cancelada y nunca se ha vuelto a publicar.
Para concluir, quisiera mencionar que, hasta donde sé, esta es la única serie de cómics con simbolismo verdaderamente satánico en portada, y lo utilizaron sin ninguna restricción, demostrando con su existencia que el satanismo y lo oculto siempre resultarán atractivos para los lectores de todo el mundo.
© DR. CECILIO JACOBO GONZALEZ, THE CÓMIC ARCHAEOLOGIST
2026
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