"El Silbón: orígenes"
Una de las leyendas más famosas de Venezuela es “El Silbón”, un espectro que suele aparecer en las llanuras durante las noches de luna del mes de mayo. En vida, este ser cometió parricidio y antropofagia, por lo que su madre lo maldijo y está condenado a vagar por toda la eternidad, cargando los huesos de su padre en el lomo.
La película de Gisberg Bermudez de 2018 fue filmada en Mesa de los indios, Mérida, en ese país sudamericano y está protagonizado por Leónides Urbina, Valeria Oribio, Vladimir García, Martín Márquez, Daniela Bueno y Ananda Troconis.
La historia comienza en algún momento del siglo XIX, con el nacimiento del hijo de Baudilio y la trágica muerte de su esposa cuando ella dio a luz, lo que impulsa al hombre a asesinar a un chamán local, a quien le había pedido intercediera para que naciera el niño, por lo que este le echa una maldición a él y a toda su descendencia. Generaciones mas tarde, en el presente, Anna es una niña que dibuja inquietantes imágenes, lo que hace que sus padres piensen que está poseída por el diablo o cuando menos, alguna clase de espíritu. De nuevo la cinta retrocede en el tiempo y vemos que Baudilio vive aislado en una choza, con su hijo mudo al que maltrata. Con ellos también reside Adaísa, quien hace las veces de criada y nana, y quien es pretendida por Abel, y celada por su empleador. De nuevo en el presente, Ángel, el padre de Ana descubre en sus dibujos uno que refleja el preciso momento que está viviendo, por lo que sospecha que las sangrientas ilustraciones son profecías. Baudilio sacrifica al puerquito de su hijo y este lo sepulta, mientras lo hace, su padre intenta violar a Adaísa, quien es salvada por su pretendiente. Cuando el niño regresa y encuentra a su padre inconsciente, este se desquita con él colgándolo de cabeza sujeto de los tobillos con una cadena. Así pasarán los años para el niño, que se convertirá en joven, acompañado solo por las aves del monte de las que aprende a silbar, y de la sombra del chamán que su padre asesinó. En el presente, aparece un cuerpo con las entrañas expuestas y los vecinos se preguntan si aquello fue obra del Silbón. El sacerdote del pueblo, dándole seguimiento a las manifestaciones psicográficas de Ana, expone un libro antiguo obtenido de una tumba en suelo sagrado, que revela el origen del ente. La vida del vástago de Baudilio transcurre entre abusos y lesiones que lo han dejado jorobado. En una ocasión que va por agua al río, se encuentra con una joven amable que al ver que solo silba lo apoda “Silbón”. En el tiempo actual, las manifestaciones siguen ocurriendo en casa de la familia de Ana: sombras que corren por los pasillos, mecedoras que se mueven solas y el deambular nocturno de la niña, mantienen en suspenso principalmente a su padre, quien una noche sigue a su hija hasta el domicilio de una curandera, a la que confronta. La joven que conoció a Silbón se encuentra con Baudilio, quien intenta violarla, pero es su hijo quien llegará a salvarla, del mismo modo que vio de niño, pero esta vez asesinando al infeliz, solo para ser a su vez muerto por la jauría de perros feroces de su padre. Es así como de su alma nace el espectro justiciero, que solamente ataca a los pecadores.
Cómo terminan enlazándose ambas historias, es algo que dejo en la curiosidad del lector, porque esta solo es la mitad de la cinta.
Abraham Martínez





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