Octubre de leyenda (4/10): El puente de las ánimas
Circulo Lovecraftiano y Horror se enorgullece en presentar esta sección dedicada a rescatar leyendas del México colonial adaptadas en comic, en vísperas de Halloween / Día de los Muertos. Todas las leyendas aquí presentadas fueron publicadas en la colección “Tradiciones y Leyendas de la Colonia”, impresa de forma semanal por Ediciones Latinoamericanas, entre 1963 y 1983, con posteriores reediciones que llegaron hasta mediados de los noventas. Este título es considerado uno de los mejores del género en México, tanto por los argumentos como por el arte en portada e interiores, y arropó entre sus filas a los mejores artistas de la época.

EPISODIO 4: “EL PUENTE DE LAS ANIMAS”
¿Se deben cumplir las promesas a toda costa? ¿existe la fidelidad eterna?
Esta historia sucedió en el siglo XVI, en el antiguo barrio de La Lagunilla, mucho antes de su urbanización, en la actual ciudad de México. Este paraje era una laguna llena de vida silvestre, pero también era hogar de españoles pobres, mestizos y algunos indígenas. Era una zona de parias, ajenos a la sociedad, que vivían en condiciones deplorables. En una de esas casuchas habitaban un soldado español de apellido Barrios y su esposa, una joven mestiza cuyo nombre se desconoce. A pesar de las dificultades eran felices, pero una mañana, el deber llamó a su puerta: el soldado debía acudir a sofocar una rebelión indígena bajo las ordenes de sus superiores y tenía que dejar el hogar. Angustiada, la mujer le recuerda que esta encinta, y que su vástago nacerá en breve, pero él, como buen militar, iría a cumplir su deber.
Ambos caminaron fuera de su casa hacia un puente que cruzaba el rio, donde los esposos se despidieron no sin antes hacer una promesa: él volvería a casa antes de que naciera su bebé; y ella aguardaría pacientemente en ese puente a su regreso. Los meses pasaban y ella se mantenía fiel a su promesa, todos los días esperaba paciente el regreso de su amado, sin importarle las condiciones del clima o incluso el pasar hambre. El capitán Solís de Salvatierra, inmediato superior del esposo ausente, se encargaba de proporcionar alimento y monedas a la mestiza embarazada, a nombre del soldado Barrios, para que a ella no le faltara nada. El tiempo paso y sucedió lo inevitable: nació un bebé, una niña, idéntica a su padre. Emocionada, la mamá primeriza quería dejar su cama para acudir al puente a esperar al padre de su pequeña, pero debía guardar reposo y la partera no lo permitió. El apoyo económico y alimenticio seguía llegando y unos rufianes se dieron cuenta de ello, así que una noche se atrevieron a entrar en la casa de la mestiza, robaron sus cosas y para rematar, asesinaron cruelmente a la mujer y a su hija. Sin gritos, ni destrozos, eran hábiles profesionales del crimen.
Dos días tardaron en encontrar los cadáveres putrefactos de las dos mujeres, cosa indignante para la comunidad local de La Lagunilla, pero las autoridades nada pudieron hacer, no había sospechosos, ni siquiera pistas. Los vecinos, conmovidos por la tragedia, decidieron enterrarla junto a su hija, en busca del eterno descanso. La casa fue abandonada y el tiempo hizo mella en la propiedad, llenándose de basura y alimañas.
Sin embargo, poco después, cerca de la casa olvidada y el puente cercano, sucedió algo increíble: se escuchaba un grito desgarrador, de dolor, acompañado del llanto de una pequeña niña… ¡eran las dos asesinadas, madre e hija! Cuentan los que vieron este macabro espectáculo que ambas caminaban rumbo al puente, a seguir cumpliendo su promesa, esperar al marido que se fue a la guerra. Y así, noche tras noche, el espectro de la mestiza y su hija aparecían en la casa, caminando hacia al puente, como lo habían prometido. En la zona se corrió el rumor: ¡en el puente se aparecían la ánimas! Incluso el mismo virrey fue víctima de ese terror, ya que su carruaje no pudo cruzar el puente, los caballos enloquecían al estar ahí.
Para resolver el caso, el virrey ordenó que la casa fuera incendiada, quizás el fuego purificador pudiese ahuyentar a los espíritus, cosa que no ocurrió. Otro intento de remover a los fantasmas fue exhumar sus cadáveres y sepultarlos en la iglesia de Santa Catarina, pero tampoco funcionó, ambas estaban enraizadas en ese sitio. Luego, el capitán Solís tomó una decisión: iría él mismo en persona a hablar con la muerta, para saber que acción le daría el descanso eterno, a sabiendas de que su marido ya había muerto en batalla y jamás regresaría. A pesar del miedo, Solís se acercó al espectro, la cual le pidió que localizara los restos de su esposo fallecido, y los trajera a ese puente, para que ambos cumplieran su promesa de estar juntos.
El Capitán sabía que el soldado Barrios pereció en batalla, y que su cuerpo fue arrojado a la fosa común, por tanto, era imposible localizar sus restos. Sin embargo, le prometió a la fantasmal mujer que buscaría la forma de traer a su marido a casa. Partió a su búsqueda, sufriendo hambre e inclemencias del tiempo, pero nunca encontró el sitio de la batalla contra los chichimecas, solo encontró su propia muerte y jamás pudo cumplir la promesa que le hizo a la muerta. La finada y su hija, almas en pena, quedarían para siempre ligadas al puente de La Lagunilla, hasta que fue derribado en años posteriores para dar pie a la modernidad, aunque aseguran que de vez en cuando puede escucharse el lamento de ambas fantasmas, una gritando y otra llorando, en espera del buen soldado Barrios.
Y así termina esta historia, donde dos amantes que juraron volverse a encontrar, fueron separados por un robo a casa habitación, por parte de unos desalmados ladrones que adelantaron la partida de dos inocentes al mas allá.
DATA:
Tradiciones y Leyendas de la Colonia #115 “El puente de las ánimas”
Fecha: 28 de agosto de 1965
Editorial: Ediciones Latinoamericanas.
Realización: Sin autores acreditados
Precio: $1ºº
Dr. Cecilio A. Jacobo Gonzalez, The Comic Archaeologist. 2026






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