UMBRARUM HIC LOCUS EST

Opiniones de un caballero de Providence: Robert William Chambers



Robert William Chambers, fue un escritor y artista estadounidense que nació en 1865 y murió en 1933, así que este próximo 26 de mayo del 2021, será su aniversario número156, y queremos recordarlo porque es una de las figuras centrales de lo que conocemos como “los precursores” del horror cósmico.


Su infame y conocido libro de relatos extraños El Rey de amarillo, de 1895, es quizás su obra más conocida y recordada, ya que aunque fue un escritor muy prolífico, la mayor parte de su trabajo está dirigido a historias de romance y policiacas. The maker of moons, The tree of heaven, In search of the unknown y The mystery of choice, son algunos otros escritos en donde exploró y desarrolló mundos demenciales como el que encontramos en El Rey de amarillo.



Robert W. Chambers nació en una familia acomodada, con ancestros ilustres, fundadores de Rhode Island. Estudió en el Instituto Politécnico de Brooklyn y en el Art Student’s League, para luego pasar una temporada en París (1886-1893), en la Académi Julian y la École des Beaux-Arts. Después regresaría a Estados Unidos, en donde tendría una brillante carrera como ilustrador de revistas como Vogue, Life y Truth.


El relato corto El signo amarillo, contenido en la antología El Rey de amarillo, se convirtió en una tremenda influencia para muchos escritores de horror, como Howard Phillips Lovecraft, que en su ensayo El horror sobrenatural en la Literatura, de 1927, comentó lo siguiente:


“Muy sincera, aunque no exenta de la típica extravagancia amanerada de finales del siglo diecinueve, es la vena de horror de las primeras obras de Robert W. Chambers, después famoso por una producción literaria de muy diferente calidad. El Rey de amarillo, una serie de relatos cortos vagamente relacionados entre sí con el trasfondo de un libro monstruoso y prohibido cuya lectura provoca sobresalto, locura y tragedia espectral, logra un notable grado de miedo cósmico pese a su desigual interés y al cultivo algo trivial y afectado del ambiente galo de un estudio de artista, que popularizó Du Maurier en Trilby.”

Lovecraft hace a continuación, una entretenida sinopsis del relato, para concluir apuntando que:


“Vale la pena reparar en que el autor extrae la mayor parte de los nombres y alusiones relacionadas con este misterioso país del recuerdo primario de los cuentos de Ambrose Bierce. In search of the unknown y The maker of moons son otras obras primerizas de Mr. Chambers propensas a la exageración y a lo macabro. Uno no puede por menos de lamentar que no continuara explotando ese estilo en el que tan fácilmente podría haber llegado a ser un acreditado maestro.”

Esa “típica extravagancia amanerada de finales del diecinueve”, como lo comenta Lovecraft, es quizás uno de los elementos más interesantes de El Rey de amarillo, ya que Robert W. Chambers convivió un largo tiempo, mientras estuvo en París, con miembros de los movimientos artísticos conocidos como los “simbolistas” y los “decadentistas”, quedando muy influenciado por sus artefactos literarios en su primera etapa como escritor.

No es una coincidencia que una revista inglesa dedicada a los temas estéticos del decadentismo se llamara “The yellow book”, publicando entre 1894 y 1897, textos “perversos” de autores como Yeats, Elliot, Henry James, Arthur Symons y otros. Tampoco es coincidencia la enorme influencia en Chambers, de las letras de ese gigante injustamente olvidado Marcel Schwob (1867-1905), que en su antología de relatos extraños El rey de la máscara de oro de 1892, nos da una clara prueba de lo comentado:

“El rey enmascarado de oro se levantó del negro trono donde estaba sentado desde hacía horas… a imitación del rey descarnado, las mujeres, los bufones y los sacerdotes tenían inmutables caras de plata…” (Schwob; 2017:40).

También menciona Lovecraft, que se cruza la escuela francesa con la americana, ya que es notable la gran influencia de Edgar Allan Poe, basta recordar el poema de horror cósmico El gusano conquistador, y otros relatos en donde el virginiano aborda temas parecidos, así como la de Ambrose Bierce, retomando de éste último, los conceptos de Hastur y Carcosa, de los relatos Un habitante de Carcosa y Hai´ta el pastor. Chamber supo combinar con maestría todas esas influencias y con ellas, creó una obra que perdura hasta nuestros días como una joya del horror cósmico.


Vale la pena reflexionar sobre el papel de la obra de Robert W. Chambers, dentro de lo que Lovecraft consideraba los maestros modernos del horror, ya que tanto él, como Blackwood, Machen, Hodgson, Dunsany, O´Brien y otros, revolucionaron la literatura del género, a través de resignificar los miedos góticos y atravesarlos con el “materialismo” como artefacto literario, para presentarnos horrores que no vienen ya de viejos castillos y monstruos vampíricos o fantasmas, sino del espacio y de umbrales dimensionales, es decir; llevaron el cuento sobrenatural o fantástico (según la escuela francesa), a los linderos de la ciencia y lo cósmico.


La influencia de Chambers resuena por muchos lugares, desde la creación del Necronomicón por Lovecraft (aunque HPL dijera que era al revés, lo cierto es que la obra de Chambres es anterior, y seguramente HPL la conocía cuando pensó en su libro maldito), hasta la magnífica serie de Nic Pizzolatto, True detective, y la antología en honor a Chambers, Una temporada en Carsosa, recopilada por Joshep S. Pulver Sr. Como broche de oro, una cita de Chambers:


“¡Literatura! ¡Una palabra que me pone enfermo!”


Fuentes:


· Ilustración: Samuel Araya.

· Schwob, Marcel. El rey de la máscara de oro, Alianza Editorial, 2017, España.

· Lovecraft, Howard, Phillips, El horror sobrenatural en la literatura, varias ediciones.

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