Notas de Castle Rock: The Dead Zone

Uno de los argumentos más graciosos de los detractores de Stephen King, es como minimizan el enorme impacto del autor en la cultura popular, por medio de la cantaleta de que Stephen “es un escritor comercial”. Concedido, su nombre es uno de los nombres más rentables del género, y la cantidad de adaptaciones que se han hecho de sus obras en cine y tv impresionarían a cualquiera. Pero esto no siempre fue el caso.


Cuando se analiza el fenómeno de Stephen King, es sencillo olvidar que alguna vez fue solo un graduado de la Universidad de Maine, batallando para conseguir empleo. Es sencillo declarar que el peso del nombre de Stephen King es lo que lo sostiene en un mercado sobresaturado (quizá, de el mismo). Es sencillo pensar que hizo trampa, de alguna manera. Que de alguna manera sabía lo que iba a suceder. Al menos eso es lo que los detractores te hacen creer. Como si pudiera haber echado un vistazo hacia el futuro, y saber que historias le interesarían al público en general que encamino tan violentamente al género del horror.


Lo que no es sencillo es comprender como uno pasa del que pudo ser el magnum opus de cualquier otro autor (The Stand, no nos adelantemos al verdadero magnum opus del oriundo de Portland) a una obra como The Dead Zone.


The Dead Zone no es exactamente de horror. Es más bien un thriller criminal. No, espera, eso es lo que te dirá la sinopsis.

The Dead Zone es una historia de esperanza.


Stephen nos da la historia de John Smith, el cual es sin duda su personaje más completo hasta ese momento, y sin duda, uno de los más agradables. Tiene una vida plena y balanceada, y de pronto esta vida se ve truncada por un horrendo accidente. King nos da la oportunidad de leer la historia de la recuperación de un paciente que cae en un coma por casi 5 años, como afecta esto a sus padres (con todo y la fractura de los ahorros de su vida, para tratar de pagar las cuentas de hospital) y la interacción de sus padres con la chica con la que salía (y que vio poco antes de tener el accidente). Nos muestra la frialdad de la ciencia, pero la eficacia de la misma comparada con la fe. Nos muestra como el padre de John por poco pierde la cordura, y como su madre no pudo aferrarse a la realidad y se dejó llevar por embusteros que venden la palabra de un Dios que hace todo menos sanar.


Vemos como Stephen trivializa el hecho de que John Smith tiene un talento, un pequeño talento para ver el futuro. En vez de tratarlo como un superpoder o como una maldición, lo disminuye hasta convertirlo en una pequeña molestia típica estadounidense. Lo sé, yo tampoco sé cómo lo hizo, pero lo logro. Paralela a la historia, Stephen desarrolla la historia del antagonista, y nos hace ver lo difícil que es identificar a una persona incapaz de ser responsable por sus actos, y lo fácil que puede llegar a acumular poder. Greg Stillson es genuinamente atemorizante. Uno de los muchos ejemplos que Stephen nos daría en el transcurso de su carrera, que nos indica que el verdadero terror se encuentra en lo mundano.


A muchas personas, esta historia les es familiar, pues conocen la adaptación del laureado cineasta David Cronemberg, protagonizada por Christopher Walken y Martin Sheen (como John Smith y Greg Stillson, respectivamente). Algunos otros vieron la serie de los 2000’s, con Anthony Michael y Sean Patrick Flannery. Pero, como es el caso de la gran mayoría de la obra de Stephen King, al lector casual le es desconocida, sin embargo, no así para el lector constante. The Dead Zone es un claro favorito de los CR del oriundo de Maine, y una lectura impasable para cualquiera que goce de un gran toque de esperanza en sus ratos de ocio.


Pero bueno, quizá mi alegato inicial carece de validez. Pensándolo bien, el autor parece haber echado un vistazo al futuro, dado el ambiente político de su país en la actualidad. Pero, evitare spoilers.


Por: Javo Monzon

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