Notas de Castle Rock: The Stand

Personalmente, considero que aquí es donde todo cambio. Donde Stephen King definió su estilo, donde se separó del resto de los autores de horror y decidió un camino más abierto, un camino que le daría una ventaja ridícula ante sus contemporáneos y que lo puso en el pedestal con los grandes. Aquí es donde el originario de Portland se volvió el rey de Maine. Aquí es donde encendió la aplanadora.


Todo se decidió en The Stand.


En repetidas ocasiones, Stephen ha indicado que hasta ese momento, no había tenido tantos problemas para terminar una novela. Ha descrito el proceso creativo de The Stand como “mi propio Vietnam personal” y estuvo a punto de tirar la toalla en más de una ocasión. Y no es difícil ver la razón.

Esta obra consto de 823 páginas en su primera impresión, sin embargo, la editora insistió en cortar al menos 500 paginas para publicarlo, sorprendentemente, por motivos de precio más que de miedo a que la gente no lo comprara (si lo publicaban de acuerdo al primer draft que King les entrego, el libro hubiera sido más caro). En 1990, se publicó la edición final, con 1,152 páginas y 12 ilustraciones en blanco y negro. He conocido mucha gente que renuncia a media lectura de este mastodonte porque, no esperaba un libro tan descriptivo, que profundizara tanto en lo que sienten los personajes, por más pequeños que sean en la foto grande. Simplemente, no les intereso lo que estas pequeñas voces tenían que decir. Y eso, es precisamente, la parte genial de The Stand.


Stephen tenía la intención de escribir un libro similar a The Lord of the Rings, pero con un trasfondo netamente estadounidense. Aunque, no tenía idea de cómo hacerlo (la admiración que Stephen le tiene a esta obra se puede ver reflejada también en Eyes of the Dragon, y The Dark Tower), sabía que quería que la acción se desarrollara en USA, pero igualmente, ignoraba como y los motivos. No fue hasta que abandono una novela basada en la historia de Patty Hearst, que recibió la inspiración que necesitaba: Una catástrofe causada por el hombre, por medio de armas bilógicas. Así, Steve se puso a trabajar en una historia, ligeramente basada en “Night Surf”, una historia corta que publico a finales de los sesentas en una revista, y que toma inspiración de Earth Abides, de George R Stewart.

A grandes rasgos, y otorgando la menor cantidad de información, posible, la historia trata sobre una catástrofe biológica, la cual desencadena un virus creado por el hombre, y basado en la gripa común. Su nombre es Project Blue (aunque conforme pasa el tiempo, va reclamando nuevos nombres, como “La SuperGripa” y el más común, “Captain Trips”), y conforme va arrasando con la población, algunas personas se dan cuenta de que son inmunes a los efectos del virus. Estos sobrevivientes, comienzan a experimentar sueños en los cuales una mujer de raza negra y un hombre oscuro (si eres un CR, pero no has leído The Stand, seguro ya sabes quién es este señor) los invitan a formar parte de algo más grande que ellos. La Madre Abagail, de 108 años de edad (y que parece ser capaz de utilizar el Resplandor), los invita a Boulder, Colorado a fundar la zona libre. Por otra parte, el hombre oscuro conduce a sus seguidores a Las Vegas, Nevada, con el deseo inicial de reanudar las actividades de la ciudad del pecado (aunque ese es solo el primer paso del plan).


The Stand nos muestra parte del sueño americano, y a la vez, la pesadilla en la que se puede convertir, pero sobre todo, nos muestra personas que no están tan desencantadas con sus nuevas vidas, pues sus vidas anteriores no eran tan emocionantes. Es como cuando fantaseamos con un apocalipsis zombi, y asignamos responsabilidades a nuestros amigos en base a sus habilidades, y luego cada quien las lleva a cabo y podemos vivir en armonía y paz. A la mayoría de estos personajes los sacaron del tedio de la existencia y los llevaron al mundo de Stephen King y están sumamente felices de que esto haya sucedido. Aunque no lo digan, y aunque a veces lo olviden. Stephen King no nos está dando una lección sobre la vida en USA, ni nos está dando una crítica. Simplemente lo vio, y lo está contando.

The Stand tiene un amplio (la palabra es más bien exagerado) catálogo de personajes, de entre los cuales resalta Randall Flagg, el líder de la facción que toma Las Vegas como su base de operaciones. Randall ha recibido muchos nombres, entre ellos Legión y Nyarlathotep. Los motivos de Randall son caóticos, y no hay mucho interés en la reconstrucción de la civilización (más bien, todo lo contrario). Randall es sumamente agradable, atractivo, y tiene la actitud de una estrella del rock. Su apariencia es definitivamente, la de una persona que puede ayudarte, a cambio de un precio que lo más probable es que ya le hayas pagado. Sin duda alguna, una entrada triunfal para un misterioso y ahora, venerado villano.


The Stand tuvo una adaptación para la tv, que estuvo atascada en desarrollo desde los ochentas, en forma de una película que iba a ser dirigida por el amigo de King, George Romero. Finalmente, en 1994, la serie fue estrenada en ABC, con buena respuesta. Además, se adaptó al comic (de forma similar a The Dark Tower) en el 2008 en una miniserie de seis números. Actualmente, se maneja una nueva versión, de varias películas (al menos 3, para mantener el amplio espectro de la novela). No hay mucha información al respecto, pues la nueva versión de The Stand se encuentra en “development hell”, aunque es probable que después del avasallador éxito de Andy Muschietti con IT, se revisite pronto el proyecto.


Las ventas de The Stand nos demuestran que comercialmente, este es el libro que cimento a Stephen como el nombre que su generación asociaría con el horror. Las ventas de The Stand fueron superiores a sus tres anteriores intentos, al grado que sumando las ventas de Carrie, Salem’s Lot y The Shining, solo están 5,000 libros arriba de esta novela (contando aparte la edición sin cortes que salió en los noventas). Así mismo, el género recibió con brazos abiertos el desdén que Stephen le mostro a la brevedad, y después de esta novela, con mas frecuencia escribía con más confianza novelas por encima de las 500 páginas, para el beneplácito del cada vez más grande número de CR’s.


The Stand nos da un nuevo mundo de probabilidades, que, si bien dista mucho de ser Mundo Medio en el Magnum Opus del autor, nos da una probada de lo que Stephen puede hacer para transportarnos a un lugar y ser testigos de una historia. Una historia que tiene asegurado su lugar en el estante de los clásicos de ayer y hoy.


Por: Javo Monzon

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