P. Tremblay

Después de terminar de leer “A head full of ghosts” debo admitir que es una gran obra. Y debo admitir que me metí a un par de foros a averiguar que pensaba el mundo de la historia de los Barrett.


Así que, antes de que cualquier otra cosa suceda, vamos a sacar esto del camino: “A head full of ghosts” no es la historia más escalofriante que se ha escrito. Si es una historia de terror, y tiene mucho que ofrecer, pero por alguna razón le dan reseñas como si te fuera a dar un ataque al corazón apenas la empiezas a leer. Lo siento, no es el caso.

Eso se sintió bien.


Bueno, con eso fuera del camino, podemos proceder. Esta novela nos relata la historia de la familia Barret (John, padre, Sarah, madre, Marjorie, hermana mayor de 14 y la pequeña Merry de apenas 8 años) que se encuentra lidiando con el desempleo de John. Sostener la casa con un solo ingreso y con un cheque de indemnización que poco a poco va llegando a su fin, es causa de muchos problemas familiares y de un pronunciado acercamiento de John hacia la religión (lo que parece frustrar a su esposa, Sarah). Y es entonces, que Marjorie comienza a mostrar características de algún tipo de desorden mental.

Este desorden, es tratado medicamente hasta que el padre convence a su esposa de darle una oportunidad a la fe, la cual, naturalmente (pero cabe mencionar, no a la ligera) llega a la conclusión de que la adorable muchacha de 14 años necesita un exorcismo.

La historia es contada por Merry, ahora adulta, mientras le confiesa los sucesos que acontecieron hace 15 años a una escritora que busca llevar la verdad sobre el caso de Marjorie Barret al mundo.


La novela utiliza el recurso del narrador no fiable, ya que los recuerdos de Merry son borrosos (ella solo tenía ocho años, y descubrió, con el paso del tiempo, que no estaba enterada de muchas cosas que obviamente se le ocultaron en su momento, o que su memoria la había protegido dándole importancia a sucesos más triviales).

Por otro lado, hay evidencia en video, ya que el caso de Marjorie Barret fue vendido a una televisora y se transmitió por televisión como un reality show (el programa, se vuelve otro narrador no fiable, ya que está fuertemente editado). Tenemos también acceso a un blog que está llevando a cabo una reseña del show (que se tituló “The Possession). Este blog (llamado The last final girl y escrito por Karen Brissette) nos da una reseña de lo que se transmitió por televisión, y nos da una idea del impacto en la cultura popular que tuvo este caso de posesión, y nos filtra lo mostrado al público con un lente muy cínico. Más o menos como cuando recordamos películas de principios de los ochenta y se las mencionamos a gente de una nueva generación y les damos el obligatorio “No te dejes llevar por los efectos ochenteros, la película es buena”.


Quizá suene un poco confuso, pero Paul Tremblay hace un gran trabajo de malabarista, acomodando la narrativa para que sea comprensible y muy digerible. Tiene la cortesía de ayudarnos a adentrarnos en la historia dando un par de referencias que hacen que la parte de la reseña y los recuerdos de Merry sean un solo cuento, visto con diferentes ojos y contados a diferente paso.


Algunos personajes se antojan un poco unidimensionales, pero me parece que es la idea. No olvidemos que casi todo proviene de los recuerdos de una niña de 8 años. Para ella, su madre es su madre, su padre es su padre y un camarógrafo es un tipo que no tiene consecuencia en su vida. Mención aparte recibe la pequeña Merry. Me imagino que cuando esta historia sea llevada al cine, le va a ocasionar muchos dolores de cabeza al equipo de casting para conseguir a una niña que transmita lo adorablemente traviesa que resulta Merry Barret.


Al menos a como entendí la historia, la posesión que sufre Marjorie es una de las cosas más interesantes que le han pasado al género del demonio contra el sacerdote. Marjorie suena más como una chica goth que no tiene un Hot Topic en su pueblo y se expresa como una adolescente que rechazaron en el set de un video de My Chemical Romance, pero igual logra transmitir esa sensación de “algo anda seriamente mal aquí”. El hecho de que su actitud sea indiferente la mayor parte del tiempo, y de que haya compartido bastantes datos oscuros con su hermana pequeña, tiene un efecto extraño en el lector. No sabe uno si la está protegiendo de lo que sabe que está sucediendo, o si sabe que es la presa más fácil.

En ciertos momentos, la historia bien parece una parodia del género de exorcismos. Se hace mención a lo sencillo que es para un joven obtener información en Internet y el autor hasta se da el tiempo de parodiar el auge que ha tenido el horror en la cultura popular. Las referencias son mencionadas por docena en las partes del libro que son narradas como un blog, y la verdad funcionan bien, no se sienten forzadas.


Hace poco llegue a la conclusión de que no creo que en realidad nadie se asuste a través de un libro o una película estos días. Lo único que nos queda, es que la historia que se está construyendo para nosotros, como lectores o como espectadores, sea una historia coherente y rica en los detalles que estamos buscando. Con un paso firme y natural que desenvuelva los misterios que nos propone un autor y que nos reta a tratar de adivinar qué es lo que está sucediendo, o lo que creemos nosotros que debería de suceder, y aun así mostrarnos una alternativa que es el desenlace natural de la historia.


Si este último párrafo tiene sentido para ti, lamento haberte quitado tu tiempo. Me gustaría poder regresártelo para que ya estuvieras 1,000 palabras adentrado en esta excelente novela.


Tratare de compensarte. Te lo prometo.

La próxima vez solo escribiré: “Compra este libro ya”.


Javo Monzón

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