Quella villa accanto al cimitero

La Cripta del Sabueso, presenta: ¡El Doctor Freudstein!, de "Quella villa accanto al cimitero".


Los cimientos mismos del Cine de Horror están construidos enteramente sobre sus villanos. Desde “Nosferatu” o “El fantasma de la ópera”, y desde luego, el legendario ciclo de películas de la Universal, que nos legó presencias inolvidables como Drácula o Frankenstein, hasta íconos modernos como el Babadook o Black Phillip, pasando por las reinterpretaciones de la Hammer de los clásicos de la primera horneada y personajes imprescindibles como Norman Bates o el Tiburón de “Jaws”, las múltiples encarnaciones que el mal ha adoptado en pantalla, han sido el motor que ha mantenido en marcha la fascinación de cientos de miles de humanos por el género.


Sin embargo, entre toda la caterva de los despreciables seres (siempre amados) que nos ha legado el buen cine de terror, han existido algunos casos, no pocos, desafortunadamente, donde por diversas circunstancias, el Villano en cuestión, no ha recibido el reconocimiento que debería haber merecido, perdiéndose en las sombras más oscuras de la terrible cripta del olvido, ahí, donde las ratas moran más allá de las paredes.


En medio de nuestra locura y morbosidad, hartos ya de este injusto olvido, hemos decidido hurgar en las más abyectas simas de la depravación demoniaca, buscando el rastro de esas malévolas criaturas, que deambulan perdidas entre la espantosa fetidez de mil tumbas olvidadas.


Bienvenidos sean pues a “La Cripta del Sabueso”: traspongan estos decrépitos portales, sólo si tienen el valor suficiente para resistir los horrores que habremos de develarles. ¡El precio será terrible, pues es su alma misma la que está en juego! Vengan entonces, la mesa está servida…


Esta macabra noche, convocamos la terrible presencia de nada más y nada menos que el Doctor Freudstein, cuyas sales esenciales fueron extraídas de una cercenada mano agusanada encontrada en “Quella villa accanto al cimitero”, cinta italiana del maestro Lucio Fulci, estrenada en 1981.


La película, conocida también como "The house by the cemetery" o como "La casa a lado del cementerio", trata acerca de una infortunada familia que se muda a una vieja mansión en New Whitby, Boston, con el fin de que el cabecllla de la misma, pueda continuar con los estudios que había emprendido un colega anterior, quién había terminado por suicidarse, después de matar a su pareja, bajo circunstancias extrañas. Una vez asentados en la casa, empiezan a suceder cosas raras, por ejemplo, llantos que hielan la sangre irrumpen en la tranquilidad de la noche, tumbas son encontradas en lugares insospechados, y sitios misteriosos de la casa son develados, mientras que el hijo de la pareja, insiste en entablar conversación con una niña que en apariencia, solo el puede ver.



Conforme va avanzando la trama, nos enteramos de que, durante la época victoriana, la casa había sido propiedad de Jacob Tess Freudstein, un médico del que se decía, llevaba a cabo misteriosos experimentos y del cual se sospechaba, no estaba enterrado en realidad en la tumba marcada con su nombre. Además, nos vamos enterando de que la casa tiene una reputación funesta, aparéntemente, muchas desapariciones de personas se han presentado tanto en la casa, con en los alrededores de la misma. Pronto, un macabro secreto concerniente al Dr. Freudstein emerge de las tinieblas de un lóbrego sótano, acarreando consigo una terrible prueba para la familia...


Lucio Fulci alcanzó su pico creativo a finales de los 70's e inicios de los 80's. Si bien es cierto que cuenta con una filmografía que arrancó desde los 60's y abarcó casi treinta años, fue su trabajo en el género del horror lel que ha inscrito su nombre en la lista de los mejores directores del género, dejando marcada su impronta en clásicos de la talla de "Lo squartatore di New York" (1982), la infame "Zombi 2" (1979) o "Paura nella città dei morti viventi” (1982). "Quella villa accanto al cimitero" integra junto a esta última y “...E tu vivrai nel terrore! L'aldilà” (1981) una especie de trilogía, conocido como "La trilogía de las puertas del infierno", donde, además de las salvajadas fílmicas de las que era capaz, incluye un tema sobrenatural que incluso se permite lograr una genial traducción del concepto de "Horror cósmico" de Lovecraft a lenguaje fílmico en el caso de "Paura nella...", y esto es no sólo por las referencias a la obra de Lovecraft en ella, sino por la atmósfera en general que consiguió en la cinta. Aunque "Quella villa..." no contiene atisbos naturales a la obra de Lovecraft, no por ello deja de ser muy interesante por si misma. Puede resultar un poco confusa, ya que trata de unir elementos que no suelen ir juntos en cintas del género, como el gore, la casa embrujada, o los fantasmas, además, el libreto a veces se siente un poco forzado, pero no por ello deja de tener el sello de las mejores obras de Fulci, aunque no en forma tan extrema como en otras películas más gore del director.



Respecto al Dr. Freudstein, bueno, pues se trata de un "Movie Maniac" realmente notable. Un ser que ha logrado extender su vida más allá de lo normal merced la experimentación científica llevada al extremo, ya que requiere de renovarse a través de partes humanas arrancadas a sus legítimos propietarios. De ahí que, en forma constante, deba de proveerse de nuevas piezas cuando alguna parte de su anatomía se ha deteriorado lo suficiente. Los años transcurridos desde que inicio sus oscuras artes lo han convertido en una especie de putrefacción andante, con rasgos que asemejan más a un infecto gusano que a un ser humano. Sin embargo, su brutalidad ha seguido intacta, como lo demuestra en forma brutal en la cinta, sobre todo en su terrible desenlace. Es extraño que su popularidad no haya trascendido más allá del seguimiento de culto que se le profesa, ya que tiene todas las características para ser uno de los villanos más terribles del cine de terror de todos los tiempos.



Si no lo conocen aún, no pierdan la oportunidad de darle un atisbo, pero ¡cuidado!, vayan prevenidos, el precio a pagar puede ser terrible, como el que han tenido que pagar todas las almas que, infortunadamente, se han cruzado en su camino...


-El Can Cerbecero.

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